
Mateo 13: 24-25 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue”
La desobediencia provoca que nos durmamos espiritualmente y el enemigo venga a sembrarnos la cizaña. Los valientes no debemos dejarnos sembrar malas semillas.
Hechos 20: 9 “y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto”
Si nos quedamos dormidos estaremos vulnerables a caer. Si no buscamos al señor constantemente yendo a la iglesia, orando, buscando del Señor estaremos durmiendo y caeremos.
Eutico fue otro valiente porque estaba desde un tercer piso escuchando a Pablo y sus enseñanzas.
Joel 3: 9 “Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”
Todos los días tenemos una guerra aunque no la veamos y se necesitan valientes para poder ir a la guerra. El enemigo nos atacará no en lo que somos fuertes sino en lo que somos débiles, por eso tenemos que estar despiertos para poder salir victoriosos. Nuestra espada es la palabra de Dios.
Nuestra guerra no es contra nuestros gobernantes de la nación, ni con nuestra familia, ni con nuestra pareja, es contra huestes y potestades; no peleemos con aquellos que son nuestros aliados, luchemos contra aquellos que gobiernan en la vida de las personas. Despertemos y despertemos a los valientes que están durmiendo.